martes, 6 de septiembre de 2011

Capitulo 114.

-       Se tardan bastante en este lugar- dijo Paul un poco desesperado llevándote hacia un lugar solo.
-       Paul… pediste langosta, como no quieres que se tarden?- lo calmaste.
Paul se detuvo y te volteo a ver riendo.
-       Porque siempre tienes la razón?- dijo Paul acercándose a ti.
-       No es cierto- replicaste.
-       Si es cierto-
-       No es – ibas a continuar pero Paul te interrumpió con un beso.

Se alejo de ti rápidamente y salieron a la parte trasera del restaurante, a un gran jardín que parecía una playa en  miniatura debido al ambiente del lugar. Paul se sento en una banca e hizo que tu hicieras lo mismo.
Te sentaste y cruzaste tu pierna, Paul se recargo en tu hombro y puso tu mano en tu pierna, sentiste su mano en tu piel, debido a que tu vestido no estaba tan largo. Te pusiste muy nerviosa y te dio mas nervios aun saber que Paul estaba recargado en ti, cerca de ti y se puede dar cuenta mas fácilmente si estas nerviosa.
Pero no se dio cuenta, solo sentías como su suave mano estaba acariciando tu pierna, te sentiste muy extraña en ese momento, sentiste como si Paul ya se sientiera mas en confianza, no sabias que sentías, pero era algo que jamás habías sentido antes.
Paul se incorporo y saco de su bolsillo su cajetilla de cigarros y comenzó a fumar, tu solo veias lo bien que lucia fumando, se veía tan atractivo.  Se quedaron ahí ambos sentados sin mencionar ni una palabra, solo se veian a los ojos.
De pronto Paul arrojo su cigarrillo y se levanto, tu te levantaste también y el te como de tu cintura con las dos manos y te comenzó a besar, te acercaba mucho a el. Te besaba con mucha ternura, sentías su respiración tranquila, lo que te hacia estar tranquila también.
El se alejo de ti y beso tu oreja, y tu lo volteaste a ver, le sonreíste ampliamente. El se te quedo viendo, no era su mirada amorosa de siempre, esta vez te veía como intrigado. Se rió y te abrazo muy fuerte. Como el era un poco mas alto que tu, recargo su cabeza en la tuya, mientras tu metías tu cara en su pecho. Como amabas el olor tan delicioso de Paul.

Paul tomo tu mano y se metieron de nuevo al restaurante. Todos los veian al pasar, pero a Paul no le importo, y en verdad no le importo porque entrelazo su mano con la tuya y siguió caminando seguro.
Llegaron a la mesa y ya todos estaban comiendo, había una gran langosta en frente de sus lugares y Paul se acerco corriendo, tu también pues ibas agarrada de su mano y no pudiste evitar correr. Te ayudo a sentarte y el se sento rápidamente. Te sirvió la misma porción que se sirvió a el también y comenzó a comer desesperadamente.
Pronto terminaron todos de comer y de inmediato pidieron la cuenta ya que había demasiada gente en el restaurante y querían evitar las preguntas o fotos. Salieron de ahí muy rápido como para alguna comida normal.
Caminaron hasta el auto, en el camino  tu te fuiste con George y hablaban y hablaban de todo, eran muy buenos amigos ustedes dos. Llegaron al carro de Paul y te fuiste con el corriendo feliz y el te volteo a ver antes de que llegaras y eso hizo que te detuvieras y lo observaras.
Te quedaste ahí contemplando su sonrisa y el se acerco a ti y te abrazo muy fuerte y comenzó a reir. Tu también lo abrazaste y reíste. Te alejaste de el y tomo tus dos manos y te veía. Te volvió a abrazar por una vez mas, enredo sus brazos en tu cuello e hizo que rieras porque comenzó como a jugar contigo.

Después de que todos llegaran y también de juguetear un rato con Paul, se subieron a su coche. John y Cynthia se fueron con ustedes y los demás en el carro de Ringo. Ahora era John el que iba manejando, cosa que te agrado bastante a ti pues querías estar cerca de Paul. El se acomodo muy cerca de ti rodeándote con su brazo y cruzando su pierna, se puso sus lentes de sol y te volteo a verte. Te besó una mejilla y tu te recargaste en su pecho.

jueves, 18 de agosto de 2011

Capitulo 113.


Paul se sorprendió un poco, pero te siguió. El se fue a saludar a los demás y tu te fuiste a sentar con Cyn. Ella te decía que Paul se veía como si fueras alguien de cristal, porque siempre te tenia cuidada y te veía como su fueras lo mas preciado en su vida. A ti te hizo sentir algo rara ese comentario, te sentiste como emocionada y apenada, pero a la vez, mas que nada, amor.
Ringo y George felicitaban a Paul con mucho entusiasmo, mientras tu y Cyn platicaban un rato. Terminaron de felicitarlo y siguieron su camino con ustedes, ahora se dirigían a comer.

En el camino tu casi no estuviste con Paul, estabas con George. Te la pasabas muy bien con el, en verdad confiabas en el y además era muy agradable. Te contaba de su vida amorosa y se te hacia el chico mas lindo, era muy inocente. Platicaron sobre ti también, sobre tu y Paul. Con el no te molestaba hablar sobre su relación, pues era tu amigo y de Paul también.
George se fue con Ringo de repente, entonces te fuiste con Paul. El iba hablando con John y Cyn solo estaba agarrada del brazo de John. Paul traia sus manos en sus bolsillos del pantalón, se veía muy bien cuando hacia eso, asi que tu te detuviste y esperaste a que el llegara hacia donde tu estabas embobada.
Te quedaste ahí parada y Paul se quedo ahí contigo con su risilla que aunque tratara, no la podía esconder.
-       Y de que tanto hablaban?- te pregunto Paul con su gran sonrisa, la verdad se te hizo un poco rara esa pregunta, pues sono muy envidioso.
-       No te preocupes, mi tema de conversación normalmente eres tu- dijiste segura.
-       Oh, bueno, el mio también- contesto el aliviado.
Jamas dejarías a Paul y menos por su amigo, se te hacia de muy mal gusto además de que George te veía como su amiga y nadamas al igual que tu lo veias a el.
John y Cyn ya iban muy adelantados al igual que Ringo y George. Paul y tu iban lentamente caminando, sin preocupaciones, nada existía mas que tu y el. Era perfecto.

Llegaron a un lugar bastante elegante, era como una pequeña isla, ahí había puro marisco y en especial, langosta. Era un lugar sumamente elegante para ti, había coches muy lujosos en la entrada. Entraron al lugar y parecía un barco, un elegante barco con una pequeña terraza al fondo, era todo blanco con azul.
Paul escogió una mesa afuera y ahí había una pequeña ‘’presa’’ en la que la terraza estaba encima, como si fuera un puerto. Tu de inmediato te fuiste a el barandal a ver el agua, Paul te siguió y te acorralo por la cintura y el barandal susurrándote al oido ‘’eres perfecta’’ eso hizo, mas que las palabras en si, la voz de Paul, su aliento, su tono, hizo que cerraras tus ojos y por un momento imaginaste que Paul y tu estaban solos en el mar como aquella vez que te pidió que fueras su novia.
Reaccionaste de repente y lo volteaste a ver, lo primero que encontraste fue su boca, pero antes de basarlo, lo abrazaste muy fuerte poniendo tu cara en su cuello, y el, también te abrazo recargando su cara en tu cabeza. Amabas el olor de Paul, era tan especial, exquisito.
Pronto, te alejaste de el y te beso la frente, acaricio tu cabello viendo tus labios y te beso rápidamente y te jalo hacia la mesa, las sillas eran de madera fina con colchones de piel, el mantel era muy suave y liso.

Te sentaste al lado de Paul como el te indico y el tomo tu mano. Comenzaron a ver la carta, todo estaba carísimo asi que no supiste que escoger.
-       Eh, Paul?-
-       Que paso preciosa?- te contesto.
-       Emm, que vas a pedir?- le preguntaste sin querer insinuar nada.
-       Pues no lo se, seguramente langosta, no sabes que pedir?-
-       Mm, la verdad no Paul, esque nunca había venido y no se que sea bueno- replicaste.
-       Mira, la langosta se supone que puedes pedir la cantidad que desees, asi que si quieres, podemos pedir para dos personas, y compartimos. Que te parece?- sugirió.
-       Muy bien, perfecto Paul- contestaste aliviada cerrando la carta.
-       Que conforme eres- te dijo Paul sonriente.
-       Te amo- le contestaste viendo a sus ojos.
-       Y yo a ti- te contesto.
Comenzaron a hablar todos y Paul acariciaba tu mano, tu solo escuchabas lo que los Beatles discutían, al igual que Cynthia.
Habia gente famosa ahí también pues habías reconocido a algunos cuantos británicos famosos. Tu mirabas a tu alrededor, veias como la gente siempre observaba su mesa y tu estabas un tanto apenada, pues no estabas acostumbrada y tampoco te gustaba, tener la atención de grandes masas.
Paul pidió lo que habían quedado, de tomar, el pidió una bebida extraña, muy elegante por cierto, y tu sin saber que hacer, pediste solo agua mineral. Todos los demás ordenaron su comida y les retiraron la carta. Siguieron hablando y bromeando en lo que llegaba la comida.
Paul seguía con tu mano en las suyas, las acariciaba. De pronto el dejo de hablar y se levanto, tu lo volteaste a ver y el te estiro la mano para que tu la tomaras, te jalo y se fueron. Nadie se dio cuenta al parecer de tan entretenidos que estaban discutiendo.